The opinion

Puedo estar toda la vida viendo pelis, leyendo libros, hablando contigo, partiéndome de risa, llorando como un perro.
Puedo haber pasado 28 años sin enterarme de nada, sabiendo desde el fondo que, sin embargo, también está mi lugar al otro lado.
Cuando decido mirar en lugar de ver, tomo la decisión más bruta, importante y personal de todas: tener una opinión.
Si se traspasa la frontera (quizás no sea una frontera, quizás una no es consecuencia de la otra) ya no hay marcha atrás, porque todo lo que sea alejarse de esa responsabilidad es defraudarse a uno mismo.
Es doloroso tener una opinión, es meterse en lo ajeno, bucearlo.
También se puede vivir toda la vida siendo un cobarde y no por ello dejar de tener hijos, coches, conciertos, ser feliz... Supongo que todo dura el mismo número de años, (puede que incluso más) y se perpetúa la especie desmandada de igual modo.

7 Comments:
Señorita, el hecho de que elija un cactus para ilustrar esta entrada, denota (se te nota, se te nota) que quisiera tener la piel dada la vuelta.
Usted no es cobarde, su propia presencia ya es una opinión. Tendrá hijos y yo los llevaré al parque los domingos.
A veces es mucho más dificil ser acariciado que acariciar, ser mirado que mirar.
Y usted es de aquellas a las que no se la puede quitar la vista de encima.
A veces muero de amor con tu terrible valentía.
Me partes el puto corazón.
Gracias, Gata.
Te quiero.
Grabadlo en Vídeo.
Pasadme la cinta.
Me alegro mucho, muchísimo de que hayas resucitado. Por un momento hasta me había asustado. Tener una opinión no es tan difícil lo complicado es ser consecuente.
Imouuuuto, nos vemos este finde?
Salamanca me reclama.
Estoooooo...
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